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El tratamiento con BEMER para una curación rápida de la rotura de ligamentos

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En este punto, en primer lugar debe diferenciarse entre tratamiento agudo y tratamiento de seguimiento. En el tratamiento agudo, la primera medida debería ser enfriar la inflamación con el fin de reducirla. Unos 15-20 minutos suelen ser suficientes. Además, la zona de la lesión debería elevarse ligeramente.
Esto reduce el flujo sanguíneo, reduciendo así el dolor. Además, se recomienda la colocación de un vendaje de compresión. Para el tratamiento de seguimiento, deberá recurrirse a un médico, únicamente porque la rotura de un ligamento a menudo no puede distinguirse de un esguince o de una distensión. El médico decidirá entonces si es necesario pasar por quirófano o si la rotura puede curarse por medio de métodos conservadores no quirúrgicos.
En caso de intervención quirúrgica, los ligamentos afectados volverán a unirse o, en caso necesario, se sustituirán por otros tendones endógenos. El tratamiento conservador se realiza por medio de ejercicios físicos y tonificación muscular. Sin embargo, también se considera un posible vendaje de apoyo y, tal vez, un yeso.
Para el proceso de curación de una rotura de ligamentos en sí, ya sea como parte de un tratamiento conservador o después de una intervención quirúrgica, debe tenerse paciencia. Además de los ejercicios de rehabilitación necesarios, la mejora de la circulación es muy importante para este proceso.
Una buena circulación mejora el suministro de nutrientes a las zonas afectadas y, de este modo, ayuda a reducir la inflamación y acelera el proceso de curación tras una rotura de ligamentos. El uso de la terapia vascular física BEMER es especialmente positivo en este caso. Esta terapia activa el poder de autocuración, ayudando así en la curación de heridas y lesiones, también de las causadas por una rotura de ligamentos.
A través de una estructura multidimensional de señales como parte de la terapia con campos electromagnéticos se estimula de manera eficaz una microcirculación limitada o deteriorada. Así, se proporciona una ayuda a los mecanismos de regulación más importantes del cuerpo humano en lo relativo a la prevención y procesos de curación, recuperación y regeneración. La ayuda que la terapia vascular física BEMER supone para el proceso de regeneración queda evidenciada por una serie de estudios que han llevado a una comprobación científica de la terapia BEMER. Así, gracias a la terapia vascular física, BEMER se alcanza una mejora de la microcirculación que, a su vez, tiene un efecto positivo en el proceso de curación de las roturas de ligamentos y puede acortar el periodo de convalecencia.

La evidencia científica de la terapia vascular física BEMER

En numerosos estudios y observaciones de aplicación ha podido demostrarse científicamente la eficacia de la terapia vascular física BEMER. Entre otras cosas, ha podido demostrarse un aumento de hasta el 30 % en el aprovechamiento de oxígeno en los tejidos.
Este es precisamente el efecto determinante de la terapia física, incluso en caso de problemas de regeneración o rehabilitación. Por lo tanto, no es presuntuoso decir que la terapia vascular física BEMER puede considerarse un hito en la terapia vascular física, ya que ofrece una contribución significativa a la circulación y, de este modo, mejora la regeneración y aumenta el rendimiento de los vasos sanguíneos.

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Acerca de la rotura de ligamentos

Rotura de los ligamentos del tobillo superior

La articulación superior del tobillo une el pie con la pierna. Varios ligamentos son los encargados de estabilizar la articulación del tobillo. El ligamento externo consta de tres partes: en primer lugar, el ligamento que va desde el peroné hasta el astrágalo y el calcáneo. Además, existe un ligamento en el maléolo medial y un ligamento que une la tibia con el peroné. La rotura del ligamento externo del tobillo es la rotura de ligamentos más frecuente causada por la práctica del deporte (aprox. el 20 % de todas las lesiones deportivas). La causa típica de esta rotura de ligamentos es que el pie se tuerza hacia dentro.

Rotura del ligamento lateral de la rodilla

La rotura del ligamento lateral de rodilla es la rotura del ligamento externo, interno o ambos. En la propia rodilla, además de tejido muscular y tendones, se encuentra el ligamento interno y externo, encargados de la estabilización de la articulación de la rodilla. En caso de rotura de ligamento lateral en la rodilla, se rompe uno de los ligamentos o ambos, y la articulación de la rodilla pierde su estabilidad. A menudo, los ligamentos laterales se rompen completamente. La causa suele ser un movimiento rápido y repentino de la rodilla. A menudo se producen roturas de ligamentos laterales al practicar deporte. Sin embargo, las personas sedentarias y que, además, presentan sobrepeso, tienen un mayor riesgo de sufrir una rotura del ligamento lateral de la rodilla. Una mala irrigación de los tejidos es también un factor de riesgo. Las roturas del ligamento lateral de la rodilla son especialmente dolorosas. La rotura se hace visible porque los ligamentos rotos sangran. De este modo, la sangre fluye en el tejido alrededor de la rodilla haciendo que se inflame y dándole un color azulado.

Rotura del ligamento cruzado de la rodilla

Los ligamentos cruzados deben su nombre a su trayecto: se cruzan. Se trata del ligamento cruzado anterior y posterior. Estos ligamentos unen la pierna y el muslo en articulación de la rodilla. El ligamento cruzado anterior discurre desde la parte delantera de la tibia hasta la parte exterior del fémur. El ligamento cruzado posterior discurre desde la parte trasera de la tibia hasta la parte interior del fémur. El ligamento cruzado anterior es el encargado de evitar el deslizamiento hacia delante de la tibia respecto al fémur. Por el contrario, el ligamento cruzado posterior deberá limitar los movimientos del fémur hacia atrás. Las causas de una rotura de ligamento cruzado en la rodilla son, por lo general, giros repentinos de la articulación de la rodilla al estar realizando algún esfuerzo. Estas roturas de ligamentos son lesiones deportivas muy típicas, aunque también pueden producirse sin influencia externa de un contrario.

Rotura de ligamentos en el codo

El codo consta de tres huesos (radio, cúbito y húmero), así como del tejido muscular, ligamentos y tendones que los unen. Desde un punto de vista físico, el codo se encarga del posicionamiento de la mano y del transporte de cargas. Como consecuencia de una lesión (por ejemplo, en el caso de deportistas que practiquen un deporte que cargue el codo, como el tenis o el golf), puede producirse una rotura de los ligamentos del codo. Sin embargo, una caída sobre el brazo extendido o que lleve a un giro repentino del codo puede provocar la rotura de ligamentos. Por otra parte, no es infrecuente que se produzcan roturas de tendones o ligamentos sin una causa específica, sino por un uso normal de la articulación a lo largo de la vida. Esto es especialmente probable en caso de que haya una mala perfusión tisular mantenida durante un largo período de tiempo.

Rotura de ligamentos del pulgar

A menudo se produce una rotura de ligamentos en el pulgar a causa de una aplicación excesiva de fuerza, como cuando se extiende con violencia. Dado que se trata de algo que ocurre con frecuencia en las caídas de esquí, este tipo de rotura de ligamentos también se denomina "pulgar de esquiador". Sin embargo, la rotura de ligamentos en el pulgar es también frecuente en los deportes de pelota, por ejemplo, el balonmano o el voleibol, o en las artes marciales. También puede producirse una rotura de ligamentos en el pulgar si el pulgar se queda atrapado en algo al moverlo. La rotura de un ligamento en el pulgar es más frecuente en el ligamento lateral. La rotura de ligamentos del pulgar provoca dolor e inflamación. En el momento de la lesión, la persona afectada escucha un sonido glotal. Como consecuencia, el pulgar ya no es tan estable como antes de la lesión y puede doblarse más de lo normal. Además, el pulgar ya no podrá manipularse como antes y solo intentarlo resulta muy doloroso.

Rotura de ligamentos de la muñeca

Los huesos carpianos que se encuentran en la muñeca se estabilizan por medio de un complejo sistema de ligamentos. Esta estabilidad es importante para evitar una carga indebida de la superficie articular y para que la muñeca se pueda cargar sin dolor en cualquier posición. Las lesiones en los ligamentos de la muñeca provocan inestabilidad y el desgaste prematuro de la articulación. La causa de una rotura de ligamentos en la muñeca es, con frecuencia, un accidente con caída sobre la mano. Una rotura de ligamentos de la muñeca que no se trata lleva a un fallo estructural de la muñeca y, a veces, al desarrollo de una artritis. Los dolores con inflamación en la zona de la muñeca son típicos de una rotura de ligamentos en la muñeca. La movilidad de la muñeca se ve normalmente limitada.