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La terapia vascular física BEMER ayuda en caso de reuma

Rheuma

La terapia vascular física BEMER es una terapia complementaria excelente
y recomendada por numerosos médicos para el tratamiento de enfermedades
degenerativas del aparato locomotor, por ejemplo, el reuma. Sus efectos han
podido comprobarse en numerosos estudios científicos y observaciones de
aplicación.

Tratamiento del reuma

La nueva e innovadora terapia vascular física BEMER ofrece por primera vez
la posibilidad de, en caso de fallo o enfermedad, estimular los mecanismos de
regulación de la microcirculación más importantes de una manera compleja. Los
nuevos hallazgos en lo que a la regulación de la perfusión tisular y a su regulación
nerviosa y humoral se refiere, ofrecen por primera vez una forma prometedora
para, con ayuda de una señal biorrítmica definida, alcanzar una estimulación física
del riego sanguíneo limitado o deteriorado de los órganos que resulte relevante de
cara al tratamiento.

Procesos de curación en caso de reuma

Restableciendo un abastecimiento adecuado de las células tisulares involucradas
se cumple el requisito básico para los procesos de curación en caso de
enfermedades degenerativas del aparato locomotor y, por lo tanto, se cumple
también el requisito para el alivio de molestias reumáticas. Sin embargo, en
caso de reuma, deberá llevarse a cabo un tratamiento específico de zonas individuales
a través de una terapia medicamentosa o físico-terapéutica simultánea. Sin
embargo, estas medidas por sí solas son poco o nada efectivas.

La contribución de la terapia vascular física BEMER en caso de reuma

Numerosos problemas de salud, entre los que se incluye el reuma, no son causados por una fallo general de los sistemas de control del organismo. El caso suele ser el opuesto; funcionan, salvo que en el lugar equivocado, en el momento equivocado o con un biorritmo diferente. Por este motivo, el objetivo de un procedimiento terapéutico debe basarse en la estimulación de los mecanismos de regulación propios del cuerpo, de manera que el fallo que se haya producido se regule por sus propios medios de la mano del mecanismo establecido de manera natural.
En este caso, los medicamentos no son efectivos. Para este tipo de problemas no existe ningún fármaco eficaz. Incluso aunque lo hubiera, debido al problema de distribución en la microcirculación, al lugar afectado solo llegaría una cantidad insuficiente. Por lo tanto, la dosis debería ser tan elevada que los efectos secundarios serían enormes.

La contribución de la terapia vascular física BEMER en caso de reuma está científicamente comprobada

La terapia vascular física BEMER es un procedimiento efectivo y científicamente
probado para acelerar los vasos sanguíneos más pequeños y, de este modo,
mejorar los procesos de abastecimiento y eliminación de desechos en células de tejidos y órganos
y, por lo tanto, su rendimiento. Por medio de campos magnéticos se transmiten
señales de estimulación especiales a través del cuerpo que se dirigen únicamente al
movimiento autorrítmico de los vasos sanguíneos más pequeños y que no deben
confundirse con las terapias con campos magnéticos no aclaradas científicamente. Del
mismo modo, en caso de reuma, una ducha de luz con efectos no específicos no
debería confundirse con el tratamiento láser focalizado, aunque ambos procedimientos
utilicen la luz como medio físico.

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Acerca del reuma

Reuma

Alrededor del 50 % de todas las enfermedades reumáticas son degenerativas, por lo tanto, son enfermedades relacionadas con el desgaste. Este desgaste también recibe el nombre de artrosis. Afectan a las grandes articulaciones, por ejemplo, cadera y rodilla, aunque también a los discos intervertebrales y a la columna vertebral. El desgaste de los discos intervertebrales resulta especialmente doloroso. Solo un 10 % de las enfermedades articulares son inflamatorias. El 90 % restante son degenerativas y, por lo tanto, no pueden tratarse con fármacos y fisioterapia.

El reuma desencadena dolores intensos

El dolor es siempre el primer síntoma del reuma. A medida que la enfermedad avanza aparecen otros problemas funcionales. En una estadio temprano, los dolores afectan principalmente a la zona exterior de la articulación, por ejemplo, a ligamentos y músculos. Los dolores al cargar, caminar y la fatiga, los cuales aparecen al principio, se denominan dolores mecánicos. Los dolores nocturnos, en reposo y persistentes del estadio avanzado son de tipo inflamatorio. Por la fricción de partículas de cartílago y hueso puede producirse una inflamación de la capa interna de la cápsula articular, con los correspondientes dolores y síntomas de inflamación aguda.

Reuma – Movimientos dolorosos

Al igual que cualquier otro sistema de nuestro cuerpo, nuestro sistema locomotor también está formado por diferentes tejidos celulares específicos y funcionará correctamente si el rendimiento de dichas células es bueno. Algunos problemas del aparato locomotor están causados por una desproporción anatómica de carácter genético, por lo que no pueden tratarse. Sin embargo, en el mayor número de casos, la enfermedad está causada por factores externos, por ejemplo, una sobrecarga de la articulación, el puesto de trabajo o el trabajo en sí. Además, otros factores como el sobrepeso y el sedentarismo pueden influenciarse a través de determinadas medidas profilácticas.

Irrigación de músculos en caso de reuma

Una mala distribución de la sangre en la microcirculación (irrigación de los vasos sanguíneos más pequeños) en el tejido celular, hace que el oxígeno y los nutrientes no lleguen a las células tisulares. Como resultado, estas células no ofrecen el rendimiento deseado. Si entonces fallan las proteínas estructurales necesarias, enzimas o proteínas de información y transporte para el metabolismo de huesos, músculos o ligamentos, se producen problemas de salud. Por este motivo, debería garantizarse una buena microcirculación para que el resto de medidas surtan efecto.

El reuma y la circulación

El organismo humano está formado por entre 80 y 100 billones de células que se abastecen a través de la sangre y sus componentes. Para ello, la sangre debe circular a través de nuestro cuerpo. La macrocirculación incluye el corazón, una gran bomba de presión-aspiración, y las grandes arterias. La sangre se impulsa hacia las grandes arterias por medio de la presión generada en el corazón. Dado que las arterias van ramificándose y, por lo tanto, reduciendo su sección transversal, al final acaban por ser más pequeñas y delgadas que nuestro cabello. En la zona de la microcirculación, esta presión deja de ser efectiva. En el reuma, la circulación desempeña un papel fundamental. El reuma se caracteriza por el dolor, las deformaciones y la dificultad de movimiento en distintos grados.

Estímulo del flujo sanguíneo en caso de reuma

Todos los vasos sanguíneos, a excepción de los capilares, están recubiertos por una capa de tejido muscular. Si estos músculos se contraen, los vasos sanguíneos se contraen. La sangre disponible deberá desplazarse. El camino hacia atrás está bloqueado por medio de una válvula cardíaca entre el corazón y la aorta, por lo que la sangre solo podrá avanzar a través de los capilares. La contracción y relajación de los músculos también se denomina vasomoción. Para bombear siempre sangre suficiente y poder cubrir las necesidades de las células, este movimiento de los vasos sanguíneos debe repetirse con frecuencia suficiente. En una persona sana, se produce aprox. cada 3-5 minutos. El sedentarismo, una dieta desequilibrada o demasiado estrés supone el peligro de que la frecuencia de los movimientos vasculares se reduzca. En una persona mayor y enferma, esta frecuencia se reduce drásticamente, llegando incluso a tan solo un movimiento cada 10 minutos. Así, las células entran en un estado de emergencia y no reciben nutrientes suficientes. Los residuos, es decir, los productos del metabolismo, no pueden eliminarse correctamente. Las consecuencias: los pacientes reumáticos no dejan de empeorar.

Interrumpir el círculo vicioso

¿Cómo puede romperse el círculo vicioso en caso de reuma y evitarse el descenso de la frecuencia de los movimientos vasculares? Dado que los principios activos de los medicamentos se distribuyen por vía sanguínea y el transporte está deteriorado a causa de unos movimientos vasculares muy lentos, este método de tratamiento queda descartado. La solución es un principio activo que pueda llegar hasta el lugar deseado sin necesidad de su distribución por vía sanguínea. Precisamente este principio activo está disponible con la terapia vascular física BEMER para el tratamiento del reuma. Este principio activo no químico sino físico es algo completamente nuevo.

Tratamiento eficaz del reuma – La terapia vascular física BEMER

Desde hace mucho tiempo se interfiere en el organismo humano por medio de sustancias químicas. Cada persona recibe a lo largo de su vida numerosas sustancias en forma de inyecciones, infusiones o comprimidos. Pero, ¿qué requisitos debe cumplir un principio activo para poder tratar el reuma de manera eficaz? Una cosa está clara: el paciente debe tolerarlo bien, debe ser fácil de aplicar y el cuerpo debe reaccionar a él. Algunos métodos físicos conocidos son, por ejemplo, los tratamientos con calor, luz, agua o corriente eléctrica.