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Terapia vascular física para el síndrome de fatiga

Fatigue

La terapia vascular física BEMER fomenta la capacidad de reacción natural del sistema inmunitario y, a través del refuerzo de los mecanismos de regulación propios del cuerpo, activa su poder curativo. Así, se genera un amplio espectro de aplicaciones complementarias para mejorar el éxito terapéutico del tratamiento en numerosas situaciones. El número de clínicas médicas y terapéuticas que utilizan con éxito la terapia vascular física de BEMER es cada vez mayor, entre otras cosas, para:
- Dolores de espalda
- Trastornos del sueño
- Problemas de circulación arterial o venosa
- Artrosis
- Diabetes
- Control de infecciones
- Fortalecimiento del sistema inmunitario
- Activación de los procesos de autocuración propios del cuerpo
Para aquellos que padezcan síndrome de fatiga, resulta mucho más importante que la terapia vascular física BEMER pueda mejorar los patrones de sueño y ayudar al cuerpo a realizar los importantes procesos de regeneración durante la fase de descanso.

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Acerca de la fatiga

Fatiga (SF) o: El gran cansancio domina nuestro día a día

El agotamiento es un síntoma muy extendido. Prácticamente cualquier persona ha pasado por alguna fase en la que se siente agotada, cansada y débil. En esta sociedad competitiva de hoy en día, caracterizada a menudo por la sobrecarga laboral y las frecuentes situaciones de estrés, siempre se pasa por fases de agotamiento. Si además se le añaden las preocupaciones del ámbito privado, llegan las noches de insomnio. Las fases de agotamiento muchas veces no pueden compensarse con descanso o equilibrio físico y mental. En este caso, sin embargo, hablar de una enfermedad seguramente sería presuntuoso, ya que con un cambio en la situación de vida laboral y privada (por ejemplo, suficientes vacaciones, fines de semana de relax, evitar situaciones de sobrecarga en la vida familiar, etc.) puede ponerse fin a las fases de agotamiento. Sin embargo, la cosa cambia si, a pesar descansar lo suficiente y de cambiar la situación vital, el estado de agotamiento no se soluciona y una sensación persistente de cansancio y desmotivación influye en todo el transcurso de nuestros días. Lamentablemente, a menudo puede tratarse de manifestaciones del síndrome de fatiga (también denominado simplemente fatiga [SF]). En este caso, se recomienda acudir a un médico para poder diagnosticar el SF con claridad. Teniendo en cuenta una posible enfermedad previa del paciente, a partir de sus circunstancias vitales y de su descripción de las molestias normalmente puede dictaminarse si se trata de un SF o de otra forma de enfermedad, por ejemplo, una depresión.

¿Qué es el síndrome de fatiga?

Lamentablemente, el origen de la fatiga aún no está del todo claro en las investigaciones médicas. Sin embargo, el punto de partida es un origen multifactorial, es decir, que la fatiga puede tener diferentes causas. Un ejemplo son las enfermedades subyacentes como el cáncer, alteraciones metabólicas, anemia, reuma, enfermedades cardíacas, enfermedades pulmonares y esclerosis múltiple (EM). En el caso de la esclerosis múltiple, la sustancia nerviosa dañada desempeña un papel fundamental en el origen de la fatiga. En cualquier caso, lo que sí es seguro es que, con frecuencia, la fatiga es un síntoma acompañante de enfermedades crónicas. Con especial frecuencia, el síndrome de fatiga aparece durante el tratamiento de radio y quimioterapia en pacientes con cáncer. En este caso, también la ingesta de fármacos puede influir en la aparición de la fatiga. Por la frecuencia del síndrome de fatiga a causa de un cáncer (aprox. el 75 % de todos los pacientes con cáncer sufren de SF a lo largo de su tratamiento), en Alemania a menudo se utiliza el SF en la jerga médica como término para un síndrome relacionado con el cáncer.

Síntomas del síndrome de fatiga

La fatiga se diferencia claramente del cansancio normal que todo el mundo siente a veces. En caso de fatiga, piernas y brazos pueden volverse muy pesados. Además, muchas veces es imposible concentrarse. Por culpa de un cansancio persistente, las personas afectadas a menudo no pueden realizar ninguna actividad. Algunos afectados afirman que el simple hecho de lavarse los dientes resulta difícil. Además de los estados de agotamiento y cansancio, así como las alteraciones del sueño, también se producen dolores de cabeza, de garganta y musculares. En última instancia, los afectados por la fatiga casi no pueden hacer frente a la vida diaria, se irritan con facilidad y les cuesta concentrarse. Además de los estados de agotamiento y cansancio, a menudo se producen problemas de concentración y memoria, así como trastornos del sueño. En este caso, el cansancio y el profundo agotamiento relacionados con el SF se muestran tanto a nivel corporal (físico) como cognitivo (mental). El SF físico se manifiesta a través de síntomas como un sueño excesivo, cansancio constante y una energía física limitada. El SF cognitivo afecta a la atención y a la memoria. En muchos casos, el síndrome de fatiga se asimila a una depresión. La falta de motivación, la tristeza y el deseo de apartarse son características típicas.

Diferenciación entre el síndrome de fatiga (SF) y el síndrome de fatiga crónica (SFC)

El síndrome de fatiga no debe confundirse con el síndrome de fatiga crónica. Mientras que, con frecuencia, la fatiga es un síntoma acompañante de enfermedades crónicas, el SFC es una enfermedad en sí. Sin embargo, lamentablemente, en el caso del SFC las causas que llevan a la enfermedad no quedan del todo claras en el mundo de la medicina. Sin embargo, numerosos investigadores del campo del SFC afirman que la causa es un debilitamiento del sistema inmunitario. Múltiples investigaciones recientes clasifican el SFC como uno de los llamados problemas de regulación neuroinmunológica, es decir, que la combinación de sistema inmunitario, sistema nervioso y sistema hormonal se desequilibra. Se cree que una activación prolongada del sistema inmunitario es lo que llevaría a estados de agotamiento, dolores musculares y articulares, problemas de regulación de la temperatura, etc. Por contra, sí se aclaran los típicos síntomas del SFC, por ejemplo: - Agotamiento - Cansancio - Trastornos del sueño - Pérdida de la memoria a corto plazo - Problemas de concentración - Dolores de cabeza - Dolor de garganta - Dolores musculares - Dolores articulares - Cambios de humor - Depresión Dado que los síntomas del SF y SFC a menudo se asemejan, solo un médico puede hacer la distinción entre ambos.

¿Qué hacer en caso de síndrome de fatiga (SF) y síndrome de fatiga crónica (SFC)?

Lamentablemente, no existe una "píldora" que cure el síndrome de fatiga o el síndrome de fatiga crónica. Dado que, en el caso del síndrome de fatiga, probablemente se trate de la consecuencia de otra enfermedad o se considere un efecto secundario de una enfermedad crónica, el SF solo puede curarse completamente si también se cura la enfermedad principal. Dado que, sin embargo, esto solo es posible en parte o es directamente imposible, los síntomas que la acompañan deberán tratarse o la posible medicación deberá modificarse. Sin embargo, esta opción no resulta satisfactoria para la persona afectada o el tratamiento resulta demasiado largo. Incluso para las medidas terapéuticas o tratamientos farmacológicos del síndrome de fatiga crónica esto es igualmente válido, al menos durante un período de tiempo razonable. Por lo tanto, es importante que las personas afectadas por SF o SFC tomen sus propias medidas de apoyo contra el agotamiento, el cansancio y los trastornos del sueño. En este caso, la terapia vascular física BEMER puede ser una contribución importante.

¿Cómo funciona la terapia vascular física BEMER?

La pieza central de la terapia vascular física BEMER es una estructura multidimensional de señales con la que una microcirculación limitada o alterada se estimula de manera efectiva, lo cual supone una ayuda para los mecanismos de regulación más importantes del cuerpo humano para la prevención y los procesos de curación, rehabilitación y regeneración. La terapia vascular física BEMER estimula simultáneamente el control local y superior de la irrigación de órganos. Las nuevas configuraciones especiales de señales, únicas en todo el mundo, tanto para la fase de vigilia como para la de sueño, proporcionan un aumento adicional del efecto y su duración. Gracias el efecto positivo de la terapia vascular física BEMER en la salud y a la mejora evidente del sueño, la sensación de bienestar y el rendimiento mejoran, mejorando también la calidad de vida, algo que valoran especialmente aquellos que padecen síndrome de fatiga. Esto también es un motivo por el que la terapia vascular física BEMER no es solo utilizada por numerosos médicos y terapeutas, sino que también es utilizada en el ámbito privado por personas que padecen síndrome de fatiga.