Tu contacto: Felix Grande
+34620180200

Referencias

Sus socios

Terapia vascular para el tratamiento de enfermedades vasculares

Verschlusskrankheit

La terapia vascular física BEMER es un procedimiento científicamente probado para acelerar el movimiento de los capilares, es decir, de los vasos sanguíneos más pequeños, a través de señales de estimulación y, de este modo, mejorar los procesos de abastecimiento y eliminación de desechos en tejidos y células de los órganos. A través del uso de la terapia vascular física BEMER se han conseguido avances probados tanto en la prevención como en el tratamiento en fases tempranas de la enfermedad arterial periférica gracias a una mejora de la microcirculación.
Así, por ejemplo, un estudio controlado ha demostrado que el efecto clínico de la terapia vascular física de BEMER la convierte una opción eficaz de tratamiento complementario en caso de enfermedad arterial periférica. En este estudio se pudo demostrar que los pacientes con enfermedad arterial periférica tratados con la terapia vascular física BEMER podían recorrer un trayecto claramente mayor que los pacientes que no habían sido tratados con esta terapia.

Infórmese

Sus datos de contacto

Acerca de la enfermedad arterial periférica

Enfermedad arterial periférica: Desde la macrocirculación a la microcirculación

La macrocirculación consta del corazón y de las arterias a él conectadas. En la macrocirculación, la sangre se conduce hasta los vasos sanguíneos más pequeños, los capilares, por medio de la presión generada en el corazón. La zona de los capilares, así como la sección inmediatamente anterior y posterior, es lo que se denomina microcirculación. Debe tenerse en cuenta que es en esta zona donde se produce el suministro de nutrientes y de oxígeno, así como la eliminación de desechos de los tejidos correspondientes. Por lo tanto, es en esta zona donde se producen los procesos reales de abastecimiento y eliminación (desechos y toxinas) de las células. Un flujo sanguíneo reducido hace que ya no pueda garantizarse ni un abastecimiento ni una eliminación óptimas; además, pueden producirse problemas microcirculatorios (una de las causas de la enfermedad arterial periférica). ¿Cómo se generan estos problemas? En el trayecto de la sangre por los grandes vasos hasta llegar a la zona de la microcirculación, la presión con la que el corazón impulsaba la sangre al principio se va reduciendo. La presión se reduce tanto a lo largo del transporte de la sangre que deja de tener efecto alguno en la zona de la microcirculación. Las capas de tejido muscular que envuelven a todos los vasos (hasta los capilares) son las que se encargan de que la sangre siga fluyendo. Cuando los músculos se contraen, oprimen los vasos sanguíneos y la sangre intenta escapar. Sin embargo, la sangre no puede fluir hacia atrás, ya que ese camino está bloqueado por la presión del corazón. Así, la sangre solo puede avanzar a través de los capilares. La tensión y relajación rítmica de los músculos que rodean a los vasos sanguíneos en la microcirculación es lo que se denomina vasomoción (movimiento de los vasos sanguíneos). De este modo se garantiza que siempre llegue sangre a la zona de la microcirculación. Para cubrir siempre las necesidades de las células, los movimientos de los vasos deben repetirse constantemente. En una persona sana, los vasos sanguíneos se mueven entre tres y cinco veces por minuto, siendo este número inferior en el caso de una persona enferma. En caso de enfermedad arterial periférica, los movimientos de los vasos sanguíneos están tan reducidos que las células se encuentran en estado "de emergencia" y funcionan cada vez peor, ya que los procesos de abastecimiento y eliminación ya no son los suficientes. Por lo tanto, este deterioro de la microcirculación debe tratarse. Para ello, la terapia vascular física BEMER es muy prometedora.

¿Qué hacer en caso de enfermedad arterial periférica?

Al igual que en muchas otras enfermedades, en el caso de la enfermedad arterial periférica se cumple el dicho: Más vale prevenir que curar. A menudo, muchos de los factores de riesgo ya mencionados pueden desaparecer desde el principio con un estilo de vida sano y equilibrado. Pero si algún paciente muestra los primeros síntomas de la enfermedad arterial periférica, deberá acudirse siempre a un médico para que pueda indicarse el tratamiento que pueda necesitar. Si la enfermedad vascular periférica está todavía en una fase temprana, a menudo es suficiente con reducir los factores de riesgo para detener el avance de la enfermedad. Además, la irrigación de determinados grupos de músculos puede promoverse por medio de terapias especiales. Sin embargo, un médico también podría recetar el uso de fármacos. Por contra, en una etapa más tardía de la enfermedad arterial periférica, si otras medidas fracasan o no pueden aplicarse, la amputación podría ser el resultado de una enfermedad arterial periférica no tratable o no tratada en el momento adecuado. Razón de más para prevenir la enfermedad arterial periférica o para apoyar el tratamiento adecuado una vez la enfermedad se ha manifestado. Esto resulta ser una medida efectiva y prometedora en el tratamiento de trastornos de la llamada microcirculación.

Causas de la enfermedad arterial periférica

Las causas de la enfermedad arterial periférica son muy diversas. A menudo, la causa de la enfermedad es una arterioesclerosis. La diabetes mellitus también puede ser una causa, así como un daño interno de los vasos, por ejemplo, por la hipertensión o un nivel elevado de lípidos en sangre. Igualmente, la causa puede ser una alteración del metabolismo celular desencadenada por una mala microcirculación en los tejidos afectados. Otros factores de riesgo son la falta de actividad física, el sexo (por ejemplo, los hombres padecen más la enfermedad arterial periférica que las mujeres), la edad (aprox. un 20 % de la población en edad avanzada padece enfermedad arterial periférica), así como el sobrepeso, una mala alimentación y el tabaco. La causa también puede ser un componente genético, aunque los casos son relativamente pocos. Un dato aterrador: se estima que alrededor de la mitad de los pacientes muere en un período de 10 años tras el diagnóstico de la enfermedad arterial periférica y, solo en Alemania, cada año se realizan aprox. 30.000 amputaciones a causa de esta enfermedad. Algo aún más aterrador: se estima que el 75 % de todos los afectados por la enfermedad arterial periférica sufren en el futuro un infarto de miocardio o un derrame cerebral.

¿Cómo de peligrosa es la enfermedad arterial periférica?

El peligro de la enfermedad arterial periférica es que pasa inadvertida y sin síntomas durante mucho tiempo. A menudo, los primeros síntomas de la enfermedad no se toman en serio. Solo se decide acudir al médico cuando se producen dolores al caminar o incluso estando en reposo. El avance de los síntomas de dolor permite dividir la enfermedad arterial periférica en cuatro estadios. A menudo se utiliza la "clasificación de Fontaine", llamada así por el médico francés René Fontaine: Estadio I: Todavía no hay molestias; un posible dolor a menudo se considera algo fortuito. Estadio IIa: Todavía puede recorrerse un trayecto de 200 metros sin ninguna molestia. Estadio IIb: El trayecto que puede recorrerse sin molestias es inferior a 200 metros. Estadio III: Los dolores ya aparecen en estado de reposo o estando acostado. Estadio IV: Deterioro tisular masivo con úlceras y gangrena.

Claudicación intermitente: Enfermedad arterial periférica (EAP)

Seguramente, ir de compras es un cambio bienvenido para muchos. Un escaparate interesante invita a entrar en la tienda. Pero los escaparates no siempre son un motivo por que el parar y observar. A veces es posible que se trate de la llamada claudicación intermitente o enfermedad del escaparate. El término médico para esta enfermedad es la "enfermedad arterial periférica", también llamada EAP. Pocas veces se ha encontrado un sinónimo de este tipo como en el caso de la enfermedad arterial periférica. ¿Por qué? La EAP se trata de un problema de la circulación arterial de las extremidades (especialmente las piernas) que hace que las arterias se estrechen a causa de depósitos en las paredes de los vasos sanguíneos. Así, el flujo sanguíneo se reduce, lo cual, sin embargo, a menudo no causa ninguna molestia estando en reposo si nos encontramos en una fase temprana de la enfermedad arterial periférica. Sin embargo, si se realiza alguna actividad física, como caminar o correr, aumenta la demanda de oxígeno de la musculatura y, a causa de una circulación insuficiente, el tejido muscular recibe muy poco oxígeno. Esto se manifiesta en un dolor intenso en las piernas, especialmente en muslos y pantorrillas. Este dolor solo se reduce en estado de reposo y, por lo tanto, las personas que sufren de enfermedad arterial periférica tienen que pararse después de caminar unos pocos metros. Dado que esto resulta vergonzoso para las personas afectadas, a menudo hacen parecer que se paran a mirar escaparates como si estuvieran de compras.