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Rápida curación de distensiones gracias a BEMER

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La terapia vascular física BEMER puede contrarrestar los efectos de una microcirculación deteriorada dentro de unos límites naturales.

¿Cómo funciona la terapia vascular?

A través de señales de estimulación transmitidas electromagnéticamente se estimulan
los movimientos de bombeo de los vasos sanguíneos más pequeños. Así, el flujo en la
zona de estos vasos sanguíneos puede normalizarse (estímulo y respuesta) y las
células del cuerpo vuelven a abastecerse mejor. Por lo tanto, el uso de la terapia vascular
física BEMER también puede reducir significativamente el tiempo de convalecencia en
caso de distensión. Los deportistas valoran especialmente la terapia vascular física BEMER,
no solo por un proceso de curación más rápido en caso de distensiones, esguinces,
desgarros musculares, roturas de ligamentos, etc., sino también por la posibilidad de prevenir
todas estas lesiones. Así, a través de la irrigación apropiada de los vasos sanguíneos más
pequeños por medio de la terapia vascular física BEMER, se consiguen tiempos de
calentamiento y enfriamiento más cortos, así como una regeneración más rápida. De este modo, los entrenamientos serán más efectivos.
Además, en un caso ideal, las microlesiones pueden repararse inmediatamente y, de este modo,
se evitan lesiones más graves, algo que resulta útil no solo para deportistas, sino también
para cualquier persona en su vida diaria.
Aunque con la terapia vascular física BEMER no puede evitarse una distensión, sí que
puede hacer que el proceso de curación sea significativamente más corto.
Por otro lado, no debe olvidarse que los campos de aplicación de la terapia vascular física
BEMER no solo se encuentran en la activación del poder de autocuración, sino también
en muchos otros ámbitos.
Algunos ejemplos son el fortalecimiento de la respuesta inmunitaria, la optimización del
rendimiento mental, el efecto positivo sobre el bienestar general, la salud y el sueño, el
fortalecimiento de la capacidad de reacción, un tratamiento complementario en caso
de enfermedad, etc. Teniendo todo esto en cuenta, la terapia vascular física BEMER
lleva a una mejora significativa de la calidad de vida. Algo muy importante para esta
sociedad competitiva actual y para los diversos factores de nuestro ámbito privado.
Una evidencia de la efectividad de la terapia vascular física BEMER se consiguió
a partir de las 46 publicaciones y una series de estudios científicos listados en
PubMed elaborados en los últimos 15 años acerca de la terapia vascular física BEMER,
los cuales muestran que a la terapia BEMER puede atribuírsele un efecto protector
y profiláctico.

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Acerca de la distensión

¿Qué hacer en caso de distensión?

Sucede en un momento: las distensiones forman parte de nuestro día a día. Ya sea al practicar deporte (donde las distensiones son especialmente frecuentes) , a causa de una torcedura al pasear o correr, o por una sobrecarga manual permanente: una distensión ocurre en un momento. Ni siquiera en casa (por ejemplo, al limpiar las ventanas) está uno protegido frente a una distensión. Las consecuencias son dolor, hematomas e inflamaciones. Para ponerle remedio, se necesita actuar rápido. Pero, en primer lugar, las distensiones deberán tratarse como tal: Las distensiones son lesiones del aparato locomotor o, mejor dicho, de los músculos y ligamentos. Toda distensión se debe a un estiramiento excesivo. Así, a diferencia de las roturas musculares y de ligamentos, en una distensión el tejido no se tensa completamente hasta más allá del límite de carga, sino que permanece en gran medida intacto. Sin embargo, generalmente se producen pequeñas lesiones del tejido y de los vasos sanguíneos. En medicina, esto se conoce como microtraumatismos. Como consecuencia de estas lesiones, se produce una inflamación, ya que la sangre de los vasos dañados escapa hacia los tejidos adyacentes. La inflamación presiona los nervios y desencadena el dolor. A menudo es, aparentemente, una lesión menor. Sin embargo, pueden suponer un problema más a largo plazo. Los deportistas lo saben de primera mano, aunque las distensiones también pueden ser muy incómodas para las personas físicamente activas debido a su profesión. Las distensiones se clasifican básicamente en distensiones musculares y ligamentosas. Una distensión ligamentosa es resultado del estiramiento excesivo de un tendón o ligamento de una articulación. En este caso, a diferencia de en una rotura de ligamentos, éstos conservan su función estabilizadora. Una distensión muscular se produce cuando las pequeñas unidades de un músculo (los llamados sarcómeros) se lesionan. La causa es, por lo general, un movimiento brusco y repentino, a menudo en la zona del pie, la pantorrilla, el muslo y el brazo superior. Para las personas afectadas por una distensión, esta diferenciación no implica en principio demasiada diferencia, ya que la distensión siempre produce dolor. Los hematomas e inflamaciones son característicos de las distensiones, al igual que el dolor al tensionar el músculo y al moverse. También es típico que se note un alivio si la parte del cuerpo afectada se cuida y no se somete a ningún esfuerzo. Sin embargo, en cuanto el músculo vuelva a cargarse, vuelve a aparecer el dolor asociado a la distensión. El dolor en sí normalmente se describe como calambres y tirones. Por lo tanto, debe tratarse con rapidez. Como medida inmediata deberá aplicarse la regla "RICE", especialmente conocida por deportistas.

La regla RICE en caso de distensión

La regla RICE viene de reposo, hielo, compresión y elevación por sus siglas en inglés (Rest, Ice, Compression, Elevation). Esto quiere decir que, en primer lugar, la persona afectada debe pararse y hacer una pausa. A continuación deberá aplicarse frío a la inflamación y/o hematoma. Lo mejor es utilizar una bolsa de hielo o, si no se dispone de hielo, agua fría. Deberá proseguirse con la compresión, es decir, colocar un vendaje que evite que la inflamación se expanda. Con la elevación de la parte del cuerpo afectada por la distensión se reduce el flujo sanguíneo y, de este modo, se consigue que la cantidad de líquido que se encuentra en el tejido se evacúe rápidamente. A continuación, se recomienda acudir al médico, ya que muchas veces no es fácil distinguir una distensión de una rotura de ligamentos. Si "solo" se trata de una distensión, habrá que armarse de paciencia y dejar que la naturaleza lleve a cabo su proceso de curación. Sin embargo, este proceso podría acelerarse si se potencian los mecanismos de curación y reparación propios del cuerpo humano.

Mecanismos de autocuración y reparación del cuerpo humano

Los procesos de autocuración y reparación propios del cuerpo humano pueden garantizar en todo momento el mejor funcionamiento posible de nuestro organismo. Esto incluye que, en caso de una sobrecarga de estos procesos de regulación (por ejemplo, en caso de distensión), el propio cuerpo intenta solucionar los malfuncionamientos presentes. Así, los procesos de autocuración actúan también en la cicatrización, deshaciendo los tejidos destruidos por las lesiones y eliminándolos. Para activar de manera eficaz los mecanismos del proceso de autocuración del cuerpo humano, así como en caso de distensiones, la estimulación y la recuperación de una buena microcirculación desempeña un papel fundamental. La microcirculación es de gran importancia para el organismo. Sus tareas son muy diversas. La microcirculación influye en la presión sanguínea, activa el intercambio de calor y transporta oxígeno y nutrientes a las células. En el resto del circuito circulatorio se eliminan las toxinas y productos de desecho de las células. A este respecto, debe tenerse en cuenta que el organismo humano cuenta con aprox. entre 80 y 100 billones de células. Para llegar hasta ellas, la sangre debe fluir constantemente por nuestro cuerpo. A través de la presión generada en el corazón, la sangre se impulsa hasta las arterias. Estas arterias se van ramificando, haciéndose cada vez más pequeñas y delgadas, reduciéndose así su sección transversal. En última instancia, la sangre llega hasta los capilares, los vasos sanguíneos más pequeños del cuerpo. Es justamente esta zona, así como la sección anterior y posterior a los capilares, lo que se denomina microcirculación. Una buena microcirculación es fundamental para un buen abastecimiento y eliminación de desechos en las células tisulares por medio de la mejora de la irrigación. Un mejor suministro de nutrientes en el tejido afectado ayuda a reducir la inflamación y puede estimular significativamente el proceso de curación, también en caso de distensión. La microcirculación puede estimularse a través de un apoyo médico-técnico, por ejemplo, la terapia vascular física BEMER.