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Regeneración y la terapia vascular física BEMER

Regeneration

La terapia vascular física BEMER estimula el movimiento de bombeo de los vasos sanguíneos más pequeños a través de señales de estimulación transmitidas electromagnéticamente. De este modo, el flujo sanguíneo en la zona de la microcirculación puede normalizarse. Las células del cuerpo se abastecerán mejor y podrán desempeñar sus muchas tareas.
Enfermedades y dolores pueden controlarse mejor con la terapia vascular física BEMER, el proceso de cicatrización de heridas puede acelerarse, se dispondrá de energía para el rendimiento físico y mental y, además, los procesos de regeneración podrán potenciarse. Incluso en el ámbito de los deportes, ya sea a nivel profesional o aficionado, la terapia vascular física BEMER supone una ayuda de gran valor.
A través de la irrigación apropiada de los vasos sanguíneos más pequeños, se consiguen tiempos de calentamiento y enfriamiento más cortos, así como una regeneración más rápida y, de este modo, los entrenamientos serán más efectivos. Incluso el proceso de curación de lesiones microcirculatorias a menudo puede acelerarse.
En general, la terapia vascular física BEMER supone una ayuda para los mecanismos de regulación corporales para la prevención, así como para los procesos de regeneración y rehabilitación. Puede resultar eficaz aplicándola manera complementaria para:
- Un mejor abastecimiento de órganos y tejidos y, por lo tanto, para la regeneración
- Una reducción de la propensión a padecer infecciones
- Una ayuda para el sistema inmunitario
- Un aumento del rendimiento físico
- Un aumento del rendimiento mental
- Una reducción de las consecuencias del estrés
La terapia vascular física BEMER ofrece también un rendimiento sorprendente en el ámbito de las actividades deportivas. Así, puede proporcionar un aumento de la intensidad máxima, mejorar los efectos de los entrenamientos, acortar las fases de la regeneración en entrenamientos deportivos y reducir el riesgo de lesiones.

La evidencia científica de la terapia vascular física BEMER

En numerosos estudios y observaciones de aplicación ha podido demostrarse científicamente la eficacia de la terapia vascular física BEMER. Entre otras cosas, ha podido demostrarse un aumento de hasta el 30 % en el aprovechamiento de oxígeno en los tejidos. Este es precisamente el efecto determinante de la terapia física, incluso en caso de problemas de regeneración o rehabilitación.
Por lo tanto, no es presuntuoso decir que la terapia vascular física BEMER puede considerarse un hito en la terapia vascular física, ya que ofrece una contribución significativa a la circulación y, de este modo, mejora la regeneración y aumenta el rendimiento de los vasos sanguíneos.

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Acerca de la regeneración

La regeneración como un factor importante para un organismo sano

La necesidad de una fuente de la eterna juventud es tan antigua como la propia humanidad. Sin embargo, nunca se dará el caso, ya que la naturaleza ha puesto un límite natural a la vida. Comprensiblemente, muchas personas desean vivir largo tiempo, obviamente, estando sanos y felices. Si se considera el proceso de regeneración celular en humanos, el cumplimiento de este deseo no parece tan descabellado. Puede parecer sorprendente pero, desde un punto de vista puramente matemático, cada pocos años somos personas completamente nuevas. De ello se encarga la renovación celular. Esta renovación hace referencia en medicina a la sustitución única, múltiple o continua de células o tejidos en el organismo. Así, casi para cualquier órgano o tejido existen células madre que se encargan constantemente de la regeneración celular. Sin embargo, la duración, es decir, el ritmo y mecanismo de regeneración celular, es muy diversa. Así, el organismo humano elimina entre 10 y 50 millones de células por segundo y las sustituye por células nuevas. Mientras que algunas células son una auténtica maravilla de la regeneración y se renuevan en pocos segundos, otras células se conservan durante años, incluso durante toda nuestra vida. Así, por ejemplo, en el marco de la regeneración fisiológica, el ser humano genera tantas células hepáticas nuevas como las que, en teoría, serían suficientes para crear casi 20 órganos nuevos. El cuerpo también descompone y regenera estructuras estáticas como los huesos. Los glóbulos rojos se renuevan de media cada 120 días. Se asume que las células cerebrales y nerviosas se conservan siempre y no se renuevan. En general, la regeneración celular, es decir, el proceso de renovación y reconstrucción, es un factor importante para mantener el organismo constantemente en un buen estado funcional. Esto requiere un rendimiento máximo por parte de todas las células. Hay fases de carga funcional máxima, por ejemplo, en caso de trabajo físico o cualquier otro esfuerzo físico (por ejemplo, al practicar deporte), pero también en fases en las que se realizan los procesos de intercambio y renovación. En este punto debe mencionarse el sueño, pero también la regeneración durante las fases de reposo y descanso. En todas las fases es importante el buen abastecimiento de órganos y tejidos. Bajo el trasfondo ya mencionado de que el cuerpo humano elimina entre 10 y 50 millones de células corporales por segundo y las sustituye por células nuevas, es importante buscar opciones con las que puedan estimularse los procesos de regeneración. Pero, ¿cómo puede conseguirse? Un factor fundamental es la estimulación de la microcirculación, encargada de los procesos de abastecimiento y eliminación de desechos en células tisulares y, por lo tanto, de la regeneración.

La microcirculación como parte fundamental de la regeneración

En el ámbito de la microcirculación se lleva a cabo tanto la administración de nutrientes y de oxígeno como la eliminación de toxinas y productos de desecho y toxinas del tejido, es decir, la regeneración del organismo. Pero, ¿qué es la microcirculación? Para entenderlo, en primer lugar debe considerarse el ámbito de la macrocirculación. La macrocirculación consta del corazón y de las arterias a él conectadas. A través de la presión generada por los latidos del corazón, la sangre se bombea a través de la aorta hacia las grandes arterias. Teniendo en cuenta que la frecuencia cardíaca (número de latidos) en un hombre adulto es de aprox. 60-80 latidos por minuto y que con cada latido se bombean aprox. 60-80 mililitros de sangre a la aorta, a lo largo de la vida de una persona el corazón realiza una auténtica obra de arte. Si, por ejemplo, una persona viviera 70 años, en ese período de tiempo se bombearían entre 200 y 250 millones de litros de sangre en los vasos sanguíneos a través de 2.500 millones de latidos. A continuación, sin embargo, la sangre debe fluir a través de las arterias. Estas arterias se bifurcan cada vez más y, al mismo tiempo, su sección transversal disminuye. Al final, se forman los capilares, los vasos sanguíneos más pequeños del organismo. Reciben ese nombre por sus pequeñas dimensiones. En ese momento habremos llegado a la microcirculación, la zona de los capilares, así como la sección inmediatamente anterior y posterior. Se trata de la parte más importante de todo el sistema de suministro y regeneración de las células, dado que es aquí donde se producen los procesos reales de abastecimiento y eliminación de nuestras células. Solo con la ayuda de esos procesos de suministro las células pueden llevar a cabo sus tareas vitales y el cuerpo dispondrá de la energía necesaria. Sin embargo, en última instancia, la circulación es el sistema de abastecimiento más importante del cuerpo humano. Pero consideremos en primer lugar el resto del flujo de la sangre. Todos los vasos sanguíneos del organismo humano (a excepción de los capilares) están cubiertos por capas de tejido muscular. Cuando los músculos se contraen, oprimen los vasos sanguíneos y la sangre intenta escapar. Sin embargo, no existe un camino de vuelta a la aorta por efecto de la presión del corazón. Así, la sangre solo puede avanzar a través de los capilares. La tensión y relajación rítmica de los músculos que rodean a los capilares en la microcirculación, se denomina en medicina vasomoción (movimiento de los vasos sanguíneos). En una persona sana, los vasos sanguíneos se mueven entre tres y cinco veces por minuto. Además, los movimientos de los vasos sanguíneos regulan el flujo sanguíneo, de manera que las zonas con una mayor necesidad de suministro se irrigarán mejor que aquellas zonas con una necesidad menor. Por lo tanto, si la necesidad de suministro del tejido muscular es mayor en caso de esfuerzo físico, en caso de actividad mental será todo lo contrario. Las fases de la regeneración necesarias pueden verse afectadas en consecuencia en mayor o menor medida. Problemas de microcirculación y regeneración En el marco de la regeneración, un abastecimiento adecuado de todas las células tisulares involucradas en los procesos descritos es extremadamente importante. Sin embargo, también pueden producirse problemas de microcirculación. Si, por ejemplo, la microcirculación encargada del intercambio de sustancias entre células y sangre se ralentiza a causa de una vasomoción insuficiente, los procesos de abastecimiento y eliminación de desechos en células y tejidos dejarán ejecutarse correctamente, es decir, no acorde a su esfuerzo, afectando así al proceso de regeneración. Un suministro deficiente a tejidos y órganos lleva a largo plazo a una disminución del rendimiento físico y mental, así como a una regeneración ralentizada o limitada. Esto puede ocasionar dolores, trastornos del estado general y enfermedades. Lamentablemente, casi todas las personas se ven afectadas. Por lo tanto, es importante buscar una opción para mejorar la irrigación reducida de los vasos sanguíneos más pequeños. La terapia vascular física BEMER es una posibilidad que no debe subestimarse. Esta terapia puede mejorar la circulación limitada de los vasos sanguíneos más pequeños y, con ello, ayudar en los procesos curativos y de regeneración propios del cuerpo.

Terapia vascular física BEMER

La terapia vascular física BEMER estimula el movimiento de bombeo de los vasos sanguíneos más pequeños a través de señales de estimulación transmitidas electromagnéticamente. De este modo, el flujo sanguíneo en la zona de la microcirculación puede normalizarse. Las células del cuerpo se abastecerán mejor y podrán realizar sus muchas tareas. Enfermedades y dolores pueden controlarse mejor con la terapia vascular física BEMER, el proceso de cicatrización de heridas puede acelerarse, se dispondrá de energía para el rendimiento físico y mental y, además, los procesos de regeneración podrán potenciarse. Incluso en el ámbito de los deportes, ya sea a nivel profesional o aficionado, la terapia vascular física BEMER supone una ayuda de gran valor. A través de la irrigación apropiada de los vasos sanguíneos más pequeños, se consiguen tiempos de calentamiento y enfriamiento más cortos, así como una regeneración más rápida y, de este modo, los entrenamientos serán más efectivos. Incluso el proceso de curación de lesiones microcirculatorias a menudo puede acelerarse. En general, la terapia vascular física BEMER supone una ayuda para los mecanismos de regulación corporales para la prevención, así como para los procesos de regeneración y rehabilitación. Puede resultar eficaz aplicándola de manera complementaria para: - Un mejor abastecimiento de órganos y tejidos y, por lo tanto, para la regeneración - Una reducción de la propensión a padecer infecciones - Una ayuda para el sistema inmunitario - Un aumento del rendimiento físico - Un aumento del rendimiento mental - Una reducción de las consecuencias del estrés La terapia vascular física BEMER ofrece también un rendimiento sorprendente en el ámbito de las actividades deportivas. Así, puede proporcionar un aumento de la intensidad máxima, mejorar los efectos de los entrenamientos, acortar las fases de la regeneración en entrenamientos deportivos y reducir el riesgo de lesiones.

La evidencia científica de la terapia vascular física BEMER

En numerosos estudios y observaciones de aplicación ha podido demostrarse científicamente la eficacia de la terapia vascular física BEMER. Entre otras cosas, ha podido demostrarse un aumento de hasta el 30 % en el aprovechamiento de oxígeno en los tejidos. Este es precisamente el efecto determinante de la terapia física, incluso en caso de problemas de regeneración o rehabilitación. Por lo tanto, no es presuntuoso decir que la terapia vascular física BEMER puede considerarse un hito en la terapia vascular física, ya que ofrece una contribución significativa a la circulación y, de este modo, mejora la regeneración y aumenta el rendimiento de los vasos sanguíneos.